miércoles, 3 de febrero de 2016
La familia Camacho ("3 Bellezas")
La semana pasada, en Caracas y toda Venezuela, se estuvo celebrando el Día del Cine Nacional (28 de enero), así que tuve la oportunidad de ver las mejores películas venezolanas del año 2015, y una de ellas fue "3 Bellezas".
Sin lugar a dudas "3 Bellezas" es una película de contenido, que recomiendo ampliamente a todos y a todas, no solamente por la brillante crítica social que hace su director Carlos Caridad Montero, sobre la "cultura de los concursos de belleza" o sobre las "religiones estafa" (si es que acaso existe una que no lo sea), sino también por el agudo análisis que hace Carlos Caridad Montero de las familias disfuncionales.
¿Qué es una familia disfuncional?
La película "3 Bellezas" responde a la perfección a esta pregunta. Pero no se preocupen, hay quienes sostienen que todas las familias son disfuncionales, y que todos o todas, hemos sido víctimas de la familia, en algún grado y en algún momento de la vida.
La genialidad de Carlos Caridad en "3 Bellezas", es lograr darle vida a ese universo familiar patológico y disfuncional, pero lleno a su vez de ese toque y de esa chispa del humor criollo, como lo registra la escena en que vemos a las niñas y a su hermano varón, pintando el cabello a su madre, a quien sus propios retoños han convertido gracias a la magia del papel de aluminio, en una "medusa", es decir, en el monstruo que realmente la madre es para ellos. Caridad, a lo largo del desarrollo de la película, nos va dibujando esta patología de la madre(Perla), a través de su conducta obsesiva hacia su hija preferida, quien encarna el delirio y la obsesión de Perla, por la lucha por la corona de reina de belleza. Los demás hijos, la hermana y el hermano de la hija predilecta, pasan sin pena ni gloria en la vida de esta mujer, que en realidad, es toda una "perlita" de personaje, porque esta madre frustrada y obsesionada con tener una "corona de belleza" en su casa, no hace otra cosa que fomentar la competencia, la rivalidad, la envidia, los celos, la mezquindad, el egoísmo, la incomunicación, la desconfianza, la deslealtad, la traición, la culpa y el resentimiento entre sus tres hijos, sus "tres bellezas", en realidad sus tres víctimas, aunque Perla no se da cuenta del daño que se hace así misma y a su familia, porque ella también es una víctima de una sociedad enferma que fomenta al igual que ella, estos valores.
domingo, 17 de enero de 2016
Alex de la Iglesia escribe sobre "Mi gran noche"
Por Alex de la Iglesia *
Esta película propone un “mundo”, un espacio único en el que los personajes se mueven, crecen y mueren. Se trata de un espejo que deforma la realidad, alterándola para así hacerla reconocible. En lo grotesco encontramos esa distancia necesaria para vernos en conjunto, dibujados con trazos gruesos que nos separan del fondo, de manera clara y distinta.
La caricatura tiene una peculiaridad: nos describe rápidamente, y nuestro corazón atrapa de un bocado el sabor auténtico del personaje, la trama, las secuencias. El espectador no duda, entiende al instante cuál es su posición, reflejada en la película, con respecto a los personajes, los estereotipos que se articulan en nuestro discurso.
Lo grotesco, la exageración, se nos presenta delante de nuestros ojos atrapado en ese mundo cerrado, como una propuesta separada, sin mancharnos con subjetividades. No ofende, porque no nos pertenece. Sin embargo, al descubrirnos a nosotros mismos reflejados en el espejo, la catarsis funciona de igual manera, pero sin su aspecto aleccionador y dominante. Nuestra alma se purifica pero nadie nos da lecciones. El espectador, al involucrarse en la trama, experimenta el sufrimiento de los personajes de igual manera que en la tragedia. Después de presenciar el espectáculo grotesco de la comedia se entiende mejor a sí mismo, pero repito, nadie le obliga a cambiar sus decisiones, sólo a reírse de ellas.
En la tragedia clásica las desgracias provienen de la soberbia, creerse superiores a los mismos dioses. En la tragedia grotesca, es decir, la comedia, nuestra comedia, el principal defecto de los personajes es, quizá, su confianza en la realidad, creer que la vida tiene sentido, que puede ser comprendida, olvidando que su principal objetivo es dejarse llevar, ser felices, más que ser sabios. Los espectadores entienden que sus decisiones no conducen necesariamente a sus lógicas consecuencias, y por tanto, no son culpables. Al contemplar la farsa, la audiencia advierte que, ante el caos, a uno sólo le queda una opción sensata: bailar.
La comedia “desbloquea” ese sentimiento de culpa inyectado por los racionalistas y te empuja a celebrar nuestra primitiva inocencia y el desastre de sabernos atados al destino. La cuestión es conseguir el máximo ritmo, la mayor velocidad posible en el ametrallamiento de los diálogos, para lograr esa sensación de inabarcabilidad que pesa sobre este mundo grotesco y sobrecogido. Como en la vida, no habrá tiempo de detenerse un segundo para pensar, y la sensación que provocará a la audiencia será siempre de agotamiento o extenuación.
Quiero que el público exija mentalmente un receso que no llegará nunca. Vamos siempre por delante en los acontecimientos, y el espectador se sentirá sobrepasado. La cámara no para quieta, moviéndose entre los personajes como un personaje más, siempre en movimiento, intentando atrapar esa sensación de tío vivo grotesco. Un parque de atracciones habitado por monstruos, payasos crueles, tentempiés sonrientes que no se detienen en su movimiento continuo.
La comedia necesita de esa urgencia para imitar la vida. Ese recurso de movimiento incesante está acompañado de música y ritmo. Quería que las secuencias de diálogos parecieran números musicales, y los números musicales, diálogos enzarzados entre bailarines. Un inmenso ritual dionisiaco donde los espectadores no tendrán respiro, descubriéndose a sí mismos como parte de la pantomima.
(*): El cineasta vasco Alex de la Iglesia se ríe del show-bussiness y de la televisión en su nueva comedia, "Mi gran noche", con la complicidad del cantante Raphael y de una mayoría de actores familiares a su cine. Tras su paso por Toronto y San Sebastián, la película se estrena esta semana en los cines españoles.
La caricatura tiene una peculiaridad: nos describe rápidamente, y nuestro corazón atrapa de un bocado el sabor auténtico del personaje, la trama, las secuencias. El espectador no duda, entiende al instante cuál es su posición, reflejada en la película, con respecto a los personajes, los estereotipos que se articulan en nuestro discurso.
Lo grotesco, la exageración, se nos presenta delante de nuestros ojos atrapado en ese mundo cerrado, como una propuesta separada, sin mancharnos con subjetividades. No ofende, porque no nos pertenece. Sin embargo, al descubrirnos a nosotros mismos reflejados en el espejo, la catarsis funciona de igual manera, pero sin su aspecto aleccionador y dominante. Nuestra alma se purifica pero nadie nos da lecciones. El espectador, al involucrarse en la trama, experimenta el sufrimiento de los personajes de igual manera que en la tragedia. Después de presenciar el espectáculo grotesco de la comedia se entiende mejor a sí mismo, pero repito, nadie le obliga a cambiar sus decisiones, sólo a reírse de ellas.
En la tragedia clásica las desgracias provienen de la soberbia, creerse superiores a los mismos dioses. En la tragedia grotesca, es decir, la comedia, nuestra comedia, el principal defecto de los personajes es, quizá, su confianza en la realidad, creer que la vida tiene sentido, que puede ser comprendida, olvidando que su principal objetivo es dejarse llevar, ser felices, más que ser sabios. Los espectadores entienden que sus decisiones no conducen necesariamente a sus lógicas consecuencias, y por tanto, no son culpables. Al contemplar la farsa, la audiencia advierte que, ante el caos, a uno sólo le queda una opción sensata: bailar.
La comedia “desbloquea” ese sentimiento de culpa inyectado por los racionalistas y te empuja a celebrar nuestra primitiva inocencia y el desastre de sabernos atados al destino. La cuestión es conseguir el máximo ritmo, la mayor velocidad posible en el ametrallamiento de los diálogos, para lograr esa sensación de inabarcabilidad que pesa sobre este mundo grotesco y sobrecogido. Como en la vida, no habrá tiempo de detenerse un segundo para pensar, y la sensación que provocará a la audiencia será siempre de agotamiento o extenuación.
Quiero que el público exija mentalmente un receso que no llegará nunca. Vamos siempre por delante en los acontecimientos, y el espectador se sentirá sobrepasado. La cámara no para quieta, moviéndose entre los personajes como un personaje más, siempre en movimiento, intentando atrapar esa sensación de tío vivo grotesco. Un parque de atracciones habitado por monstruos, payasos crueles, tentempiés sonrientes que no se detienen en su movimiento continuo.
La comedia necesita de esa urgencia para imitar la vida. Ese recurso de movimiento incesante está acompañado de música y ritmo. Quería que las secuencias de diálogos parecieran números musicales, y los números musicales, diálogos enzarzados entre bailarines. Un inmenso ritual dionisiaco donde los espectadores no tendrán respiro, descubriéndose a sí mismos como parte de la pantomima.
(*): El cineasta vasco Alex de la Iglesia se ríe del show-bussiness y de la televisión en su nueva comedia, "Mi gran noche", con la complicidad del cantante Raphael y de una mayoría de actores familiares a su cine. Tras su paso por Toronto y San Sebastián, la película se estrena esta semana en los cines españoles.
23/10/2015 23:26:53
Fuente: www.abcguionistas.com
miércoles, 24 de septiembre de 2014
Café con Letras para los niños y las niñas
Hasta la semana pasada los niños y las
niñas de la parroquia Altagracia, tomaron el espacio de paz y
cultura “Café con Letras”, y con su alegría y energía se
adueñaron del lugar donde además de compartir, dibujar, pintar,
jugar, ver películas y obras de teatro infantiles, aprendieron a
componer canciones junto al músico y facilitador de la parroquia La
Vega, Ricardo Scott.
Los pequeños y pequeñas participantes de
los talleres y actividades infantiles desarrolladas en los espacios
de Café con Letras, estuvieron integrados por las hijas e hijos de
los trabajadores y trabajadoras del Ministerio del Poder Popular para
la Educación Universitaria (MPPEU) y del Mercado de San Jacinto de
la Plaza El Venezolano. En este sentido, Café con Letras logra su
objetivo de articular con las comunidades y colectivos que
hacen vida en la parroquia Altagracia, pero nuestra finalidad,
es articular con los colectivos populares de todas las parroquias de la capital, e incluso con las organizaciones y movimientos sociales del interior del país,
que tenga la posibilidad de articular y de compartir sus propuestas y
actividades en nuestro centro de cultura, paz y vida.
Entre las principales actividades
culturales infantiles que se llevaron a cabo en Café con Letras
podemos mencionar el “Ciclo de Cine Infantil”, todos los martes y
jueves en la mañana del mes de agosto y primera semana de
septiembre. Películas como “Kirikou y la Hechicera”, “Kirikou
y las bestias salvajes”, “Copito de Nieve”, “Valiente”, y
el clásico infantil “El mago de Oz”, entre otras obras
cinematográficas, invitaron a los niñ@s a pensar en valores y
sentimientos como la solidaridad, la valentía y la amistad, quienes
luego de contemplar y de disfrutar de la proyección de las
películas, dibujaron y pintaron a los personajes protagonistas y lo
que más le llamó la atención del film.
Pero sin duda alguna que el Taller de
Lírica de Hip Hop facilitado por el músico de la parroquia La Vega,
Ricardo Scott, fue la actividad cultural que más pudieron disfrutar
los niñ@s dentro de la programación especial de vacaciones de Café
con Letras. En el Taller de Lírica de Hip Hop, los niñ@s además de
compartir con el facilitador Ricardo Scott, todo lo relacionado con
este género de la música urbana, tuvieron la oportunidad de
componer una canción cuya letra refuerza y profundiza en los valores
y principios como la PAZ, el AMOR, la SOLIDARIDAD, la HERMANDAD, el
RESPETO, etc.
Café con Letras, espacio de cultura, paz y
vida, para la sensibilización, formación y el fortalecimiento de la
conciencia y ética socialista, invita a todo el pueblo
universitario, a los colectivos, a las comunidades, y a todo el poder
popular, para que vengan y asistan a Café con Letras, a realizar sus
propuestas culturales, artísticas, académicas y formativas, para
construir juntos todos los días, la patria de Bolívar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

